El hijo de Charles De Gaulle trabajó como actor principal en Macbeth. Por suerte el director no lo sabía, se trataba de un engendro francés del mayo del 68, que apostó por el muchacho por su creatividad, su ligereza y sensibilidad por el arte. La compañía se fue a Praga, en su primera representación 200 platos fueron lanzados al suelo produciendo un estrepitoso ruido y un 50% de aplausos por parte de los estudiantes praguenses, el otro 50% eran partidarios del sistema comunista totalitario del momento, que entendían que un plato roto era símbolo revolucionario contra el estado. La Primavera en Praga fue muy fría. Como la mujer que repartía papeletas antitaurinas en medio de la plaza. Dejé mi firma, y mientras me iba, me di cuenta de que la mujer no había dejado de mirar mi chupa de cuero. Las ideologías no entienden de sentido del humor. Me parecen gentes muy aburridas.
Fue un brote. Surgió un día no se sabe cuando. Un algo alzó el brazo. Lanzó una pregunta al aire. Empezó una historia. El qué siguió adelante. Y nadie lo pilló.
Se hizo arbusto. Un lunes floreció. Una flor se abrió de piernas. Respuestas a medias.
Ya en el árbol, un gallo canta un quequerequé. Le tiran un tiro. Y nadie lo vió.
Manzanas que caen. Respuestas de fórmulas empíricas. Gravedad 9,8.
Pesa más que las mentiras. Y eso empieza a notarse.
El árbol cae. 06 de Octubre 2009. Demasiado pesa la nieve. Y ahora qué?
Decidí no complicarme la vida. Decidí abrir puertas sin llave, automáticas, y de cristal, sin sorpresas. Andar a lo ancho y siempre recto, de bajada. Usar monosílabos, dije basta a las oraciones subordinadas. Responder mal una pregunta fácil no tiene perdón. Así les concedo el poder de criticarme si no doy en el clavo. Ahora que sólo hay uno. Y le voy a dar, os lo aseguro que le voy a dar. Soy demasiado exigente conmigo misma como para ir saltando vallas de cinco metros con una escoba.
BSO Francis_Take it easy
Hechos reales
Se estaba meando desde hacía rato. Agesandros le repetía que se aguantase, que aún le faltaba un rato de trabajo. La Venus entrelazó sus piernas con fuerza, sus muslos estaban totalmente tensos de deseo miccional. Agesandros esculpiendo el velo insinuador de su formalidad femenina, le dijo, aguanta cariño. Ella se presionó la bufeta fuertemente con las manos. El se paró. Puso esa cara de machista amo de todo lo suyo y lo del vecino también. Aparta, esas manos de ahí!, ponte como te he dicho, le gritó. Venus le miraba con compasión. El pánico le corría por las vetas de su mármol más profundo. Petrificada se quedó.
Pedacitos por todo el suelo de la manzana del Juicio de Paris, que Venus sostenía en su mano izquierda. Agesandros le cortó los brazos a la preciosa Venus de Milo. Ese escultor egocéntrico griego y sodomita dónde los haya, no soportó ver a su mujer escondiéndole su mejor parte de la obra, su preciado trapito de seda en piedra blanca.
Bso: Hostal Pimodan_Lori Meyers
Abrí la puerta al señor en cuestión. Y en cuestión de minutos me habló de su muerte, de cómo la sintió mucho antes y en fin, del cuchillo, me contó que se lo compró por el teletienda. No hace falta invertir mucho en una muerte poética, las palabras son gratis. Así que devolvió el cuchillo, y se recortó una pistola de papel, la tiró. Prefería una escopeta. No le quedaba suficiente cartón, y dejó de beber agua. Esperar un día entero a que la lengua se te hinche lo suficiente como para que se te obstruya la entrada de aire es demasiado tiempo. Se puso a correr por el vecindario. Oyó a Cesaria Evora. Y así entró en mi casa.
_Señor, No tengo agua. Justo ahora salía a comprar.
_No, no quiero agua. Sólo quería morir en compañía.
Y llegó el séptimo día, conciencia en mano.
Perdí mis llaves, la cartera y el Pilot negro.
Y hoy lo encuentro todo.
Y hoy no se en que día estamos.
Y aún no me creo nada de lo que pasó.
Bocetos de un hombre tímido en motocicleta.
Encima de la cama, intacta.
Hace siete días que no duermo en ella.
Las llaves, la cartera, el Pilot, no me sirven para nada.
Ya no me acuerdo de lo que quería decir.
En los bolsillos. Tengo la mala sensación de dejarme algo.
Qué decir, mejor me callo.
Mentir para sobrevivir,
Es creer en la verdad.
Tener miedo a decir
Lo que no es sin pestañear.
Mentir para cambiar,
Es no creer en lo imposible,
Creer que la mentira
Un día puede ser verdad.
Mentimos sin más,
Pura creación del diablo
Y esperanza para el santo.
un desierto de cubos desencajados,
de huecos entre torres,
cinco plantas más ático.
Ahora supongamos que es de noche
y date cuenta, es otra ciencia,
la grisología de la oscuridad
habla sola y no miente.
Nace la intuición espía
de contemplar la geometría,
el flujo de la bombilla,
cuando sale y se agarra
al muro contrario
de un solo brazo.
No hay sólo uno, ahora cuatro.
Hombres al límite vestidos de blanco.
CONTAGIO
Anna se sentó con su espalda superrecta, piernas cruzadas y haciendo eso que siempre se espera de ella. No hace falta vigilarla, cualquier de sus movimientos viene con previo aviso. Aunque Otto es mayor que ella, es ella la que debe cuidar de él.
Su hermano Otto se esta dando golpes con la cabeza en la silla de enfrente, dice ser el hombre piedra.
- Anna, vente, tenemos que luchar contra el Ninja blanco, quiere arrancarme los dientes.
- Yo no quiero pegar a nadie.
- Anna, es malo, ven, tienes que coger la energía de esta bola secreta.
Ella coge la pelota de béisbol y se la tira con desgana.
Otto recoge la bola secreta y al levantar la mirada, ve a su hermana crecer tanto como la lámpara de pie, se ha puesto muy gorda y sus uñas no dejan de crecer.
En ese momento aparece el Doctor Muela, y Anna da un paso para levantarse de la silla. Sin embargo no puede controlar su masa corporal, se tambalea, y cae dando giros hasta tumbar al Ninja blanco.
- Bien! Anna ya nos podemos ir a casa.
- A casa? Otto aún tiene que venir el Doctor y curarte lo de la muela.
- Pero si está muerto…
- Otto eso es la lámpara, y cuando se entere mamá, ella te va a matar a ti.
Otto se va corriendo, sale de la sala de espera y corre escaleras abajo. Anna le sigue escandalizada. Otto, vuelve – grita.
Anna consigue atraparlo y se paran en el portal. Pero justo entonces ven un coche patrulla acercarse a ellos.
- Hola niños, me queréis acompañar, tengo que haceros unas preguntas – dice el agente.
- Porqué? – pregunta Anna.
- El Doctor Muela ha muerto, y os han visto salir justo antes de que sucediera.
- Señor policía yo sólo he roto la lámpara – responde Otto.
- Cómo os llamáis jovencitos?
- Yo Otto. Mi pelota tiene poderes y Anna la ha cogido, por eso ahora es tan grande. Ella sólo quería defenderme. El Doctor me quería hacer daño.
- Así que tu jovencita has sido quien ha muerto al Doctor? Me temo que tendrás que acompañarnos al sillón del castigo. Te quedarás allí toda la vida, cadena perpetua.
Y a ti Otto, te llevaremos a casa. La muela puede esperar.
Al cumplir la mayoría de edad a Anna le rebajaron la condena a dos años y medio. Otto estudió derecho y Anna se hizo contrabandista de palomitas en la frontera del país de nunca jamás.
BSO: Portishead_Glory Box
LE LLAMAN CALLE
Los semáforos en rojo anuncian las nuevas guerras urbanas.
Las calles son zonas bélicas en esta ciudad en situación de paz aparente.
Aquí se enfrentan ancianos contra jóvenes en monopatín, embarazadas contra mujercitas en bicicleta de falsa estética rural. Pero todos són simples gentes urbanas que luchan por un espacio digno de movilidad. Algunos flotan, otros se arrastran, se miran a los ojos justo antes de iniciar su primer paso en el asfalto. Luego verde y dejan de gustarse. Hay quien esquiva la muerte evitando pisar esas rectas blancas tan mal pintadas, evitando las miradas, también al semáforo, pero sólo es una manía pueblerina de no seguir las reglas.
El semáforo en verde se ha convertido en el símbolo de la oportunidad del nuevo milenio.
KAIN ZENTIMETER
De un resfriado mal curado me quedé ciega de una oreja. Ahora no veo mi punto medio, y me tropiezo con todo lo que encuentro. Araño las paredes, me como los semáforos. Aunque también me rozo con manos de piel fina, y me beso con extraños en las esquinas de aceras estrechas. Me llaman borracha por mis ganas. Una cinta de costura amarilla, para medir la distancia entre los muebles de mi casa, y lo escribo en el suelo. Cotas gigantes recorren los espacios intermedios. Tengo las manos negras de manosearlo todo a mi paso. Y no me las lavo, tengo en ellas el mundo entero. No sirve de nada tener espacio vital en estas circunstancias.
Un buen empeine con puente claro,
habla mucho y otro tanto,
tanto dice que de nada sirve la boca,
y con eso llega la Mare de Déu de la Roca.
I diu – Balla, nena, balla.
Que el que dius tot és palla.
Y la vieja, tira la cesta, se levanta,
Aspira hondo y abraza fuerte a su nieta.
-Qué sabrá aquesta catalana barata,
que no coneix ni a Carrasclet?
La meva neta recita versos, balla i fa ganxet.
And I speak english as well,
I studied in
Oxford in nineteen sixty eight.
Pobre virgin, ella ni siquiera habla francés.
Su aurea se estremece y enseña los pies.
Els tinc fets una pena, de quan anavem al ball del moc.
Després em van fer pubilla, i d’allí a la capella en molt poc.
I vist lo vist, nena, no caiguis ni ho faigis massa bé,
Que després tot són floretes i espines d’esbarzer.
El primer compàs d’entrada,
en silenci encara, és un dos per quatre.
La creu a l’aire,
que avall comença,
al dos veus quant de pressa,
el tres espera el quatre,
i en ser a dalt respires fort,
que tens ganes de que soni el cor.
I ja està, que ja sona. Ai, no sé si m’agrada.
De fet, no es que no sigui bona, és que estic cansada.
El forat negre que engull aire,
intenta mantindre’m desperta,
és un badall d’aquells que espanta,
veure-ho és tot un quadre.
Són les dotze, i em sento vella,
perquè ja tinc ganes de plantxar l’orella
Pienso en mi vestido nuevo, de primavera. No puedo llevarlo sólo, necesito mi bufanda, mi gorra y mis botas negras. Pues no entiendo la falsedad obvia de algunas gentes, que aman comprar y enterrar sus ropas viejas. Y ahora este calor no me deja seguir aparentar lo mismo, hay que desnudarse por eso de la ventilación de energía térmica. Se muere todo mucho cuando en verano te vistes y desvistes en lo que dura un beso sin lengua.
City of Ember
Un mundo finito, con un sol bombilla.
Ni una bola de oxigeno, ni una cerilla.
Almas de oficio a una patria sin futuro,
Muchos buscando un hueco en el muro.
Y de repente una salida, ¿Hacia dónde irá?
BSO: Miserere_The Cat Empire
…y llegar al número 1.456.432 sin enterarme de nada.
Cheers darlin’_Damien Rice
La condena_F.Kafka
- Usted es un perfecto lunático; eso es usted. ¡Cómo se comporta en la iglesia! ¡Qué irritante y desagradable espectáculo! ¿Cómo quiere que uno medite en calma, cuando lo ve a usted?
- No se enoje; ¿por qué se enoja por cosas que no le conciernen? Yo me enojo cuando me porto mal; pero cuando otro se porta mal, me alegro. Por eso no debe enojarse si le digo que el motivo de mi vida es ser contemplado por los demás.
- ¡Qué cosas dice! Ya adivino, ya adiviné la primera vez que lo vi, en qué estado se encuentra usted. Tengo cierta experiencia y no bromeo cuando le digo que eso es un mareo en tierra firme. Es una condición en que uno se olvida del verdadero nombre de las cosas y con la prisa les pone nombres momentáneos y arbitrarios. ¡Rápido, rápido! Pero apenas se aleja de ellas, se olvida de los nombres que puso. El álamo del campo, que usted llamó “Torre de Babel”, porque no sabía o no quería saber que era un álamo, se estremece de pronto innominado y usted se ve obligado a llamarlo “Noé, cuando estaba ebrio”.
- Me alegro de no haber entendido lo que acaba de decir.
- Por eso mismo, porque se alegra, demuestra que lo ha entendido.
- Naturalmente que lo demuestro, estimado señor; pero es indudable que sus palabras fueron bastante singulares.
(…) No hubo nunca época alguna en que pudiera convencerme por mis propios medios de mi existencia. Tengo por lo tanto una conciencia tan fugitiva de los objetos que me rodean que siempre creo que esas cosas han vivido alguna vez, pero que ahora están desapareciendo.
Siempre siento el deseo, querido señor, de ver las cosas tales como son antes que yo las vea. Deben de ser muy hermosas y tranquilas. Así deben de ser, porque oigo a la gente hablar así de ellas.
‘Cuando piensas nombres para las cosas, éstas desaparecen’, me dije.
Así que pensé un nombre para la polifonía del tren en marcha,
También para el hombre que duerme a espasmos a dos centímetros de mí.
Y para la rusa, y el viejo al que acompaña a su pesar.
… Sole. Me tapo la boca, y me viene:
Ése es mi mote. Así, yo también dejé de existir sin darme cuenta. Mi real soledad, mi ser de infancia desaparecieron para convertirse en un simple mote. No seré nada hasta que alguien me llame por mi nombre.
