Buscándote encontré esto:
nombre o noticia siempre,
donde me ahogo.
Pienso,
amiga,
en aquel tiempo huido,
qué ocurrió con tu mirada ausente
del humo fiel
y del reflejo de perro
del viejo espejo dorado.
Claveles son mis manos
que antes fueron crisoles.
Algún día me sopló la suerte
mientras tu presencia
sonaba en una cinta de Jacques Brel
al son de la ciudad silenciosa:
cristal de mil aromas,
de pétalos translúcidos
y alas de mariposa.
Jugué con las corrientes sordas,
te miré caminando
por un hilo de seda:
el trabajo funámbulo
en un lienzo blanco
de bordes tibios.
Tengo
un sonido secreto
de una guitarra sin cuerdas.
Tengo
suspiros nuevos.
Para ti
La Chanson des vieux Amants
con la primera inocencia.
Sudores verdes
cuando los dos pensamos en lo mismo,
el sabor dulce y el sexo de los ángeles.
Te soñé desterrado,
Out of Africa,
buscando estrellas en el cielo,
enterrado en tus pupilas.
Sin luz la ciudad
fue mi playa de otoño,
las gaviotas susurraban
deseos que flotaban en el océano
que con tu nombre mojaba
la arena de mi playa.
Sin luz la ciudad
está desnuda, las gaviotas traen
el aroma virgen
de tu nombre:
cielo azul
con su línea blanca
Amé a Meryl Streep en su granja africana,
tuve el poder de los misterios de Elensis,
pero escogí la complicidad
silenciosa de la primera
gota de lluvia.
Tú te diluyes en mi pecho
en un latido sonoro de un verso ineficiente.
Yo soy un amanecer entre tus labios.
Fantasía en tu cuerpo.
tibio: tempestad
del último sueño.
Rítmico y cortés
El silencio de la guitarra,
un fado sin Tajo
con tu equilibrio inestable:
tierna cordura en tu locura.
Una noche y dos noches
mi sueño fue tu pesadilla.
Una noche y dos noches
tu pesadilla desveló mi sueño
El viento fue un soplido,
tu ausencia un mar que desgaja
la voluptuosidad de sus olas
en la arena, en mi espalda.
Corrí delante de las sombras
absorto en tu inocente despreocupación.
Volví en busca del beso alevoso,
del roce cálido de tu tacto.
Con tu sabor de fruta prohibida
te olvidaste de que fuera
la ciudad empezaba a desperezarse
y que desnudos compartíamos
nuestros sueños.
Nosotros dos,
lejos,
en la misma cama.



