27/06/07

- Es difícil imaginarse que haya usted podido querer a alguna mujer. Siempre le vi tan solo.

- Ningún hombre está solo por su voluntad.

- De niña solía observarle con frecuencia desde la ventana de mi cuarto. Iba y venía siempre hundido en un abrigo negro. Llevaba una cartera y un paraguas. Le juzgaba un hombre frío y calculador, incapaz de querer a nadie.

- Oh, sí. Ya entiendo. Yo era para ti el prototipo de hombre de negocios, no es verdad? Un ser insensible por cuyas venas corre agua helada y cuyo corazón sólo acusa las alzas y bajas de la bolsa. Y no obstante, un día ese hombre de negocios que tu supones tan frío, se acerca al antepecho del balcón de su rascacielos con la mirada perdida y se pasa allí tres horas pensando si debe tirarse abajo.

 

Audrey Hepburn y Humphrey Bogart en una escena de la película 'Sabrina' de Billy Wilder. Que pena lo de la escena del minuto 1' 45'', la de daño que puede hacer un final tratado con demasiadas prisas.

 

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25/06/07

- Cepillarse el pelo muy a menudo es malo- dijo mamá.

Yo al oírlo me plantee dejarlo. Reposé el cepillo en el tocador. Me di la vuelta al espejo. Y mirándome de reojo me acaricié la nuca hacia arriba, y al lanzar mi mano hacia la punta de mis rizos, los dedos se me encasquillaron en el intento. Callé el dolor durante dos segundos.

- Cómo va ha ser malo si luego tu cabeza parece el nido de una cigüeña!- grité en el fracaso.- Ni que fuera la Catedral de Santa Catarina.

Vale, lo reconozco. Me cepillo mucho el pelo. Pero yo no tengo la culpa de tener un pelo tan fino.

Carol volvió su mano hacia el cepillo. Con el dedo índice lo acariciaba de la cabeza hacia el mango y finalmente lo rodeaba con sus uñas rojas recién pintadas. Se movía tan lentamente que mirarla me producía escalofríos. Y se sobaba el mechón de pelo una y otra vez, incansablemente.

- Si sigo así tendré el pelo más bonito que Catherine Hepburn.

Qué lástima que se lo tuviese tan engreído. No fui más que su triste reflejo, pero cuando se ponía así me hubiese estallado en mil pedazos para darle siete años de mala suerte.

Y ahí estaban otra vez sus ojos mirando fijamente. Que creía que me miraban. Que me creía que sabían, que los miraba todo el día. Y le perdonaba todo. Todo cuanto decía. Que no sabía hablar pero muda la deseaba más que a mi vida.

Me cansé de cepillarme. Estaba perfecta para el día siguiente y sólo me faltaba ponerme el vestido nuevo. Pensé en lo viejo que estaba el espejo. Bostecé y me levanté para ir a la cama.

- Mamá, me voy a dormir! Mañana me voy al campo con Rita Hayworth. Me podrás ayudar a hacer un pastel de manzana, antes de irme?

- Sí, hija sí. Duerme y descansa. Deja reposar tu pelo que cuando seas mayor tendrás que usar peluca.

- Mamá... mañana me podrás ir a comprar un espejo nuevo?

- Muy bien. Me acercaré a la tienda de Doris.

Y desde entonces sigo aquí en el cajón del olvido. Nunca más volví a ver sus ojos. Sólo los veo en lo que queda de su reflejo en mí entre la oscuridad. Estallé no en mil, sino en diez millones pedazos la siguiente vez que la oí hablar. Suerte que no creo en la mala suerte.
Posted by La Sole at 17:13:44 | Permanent Link | Comments (0) |

24/06/07

He intercambiado 10 kilos de cordura con un hippie que vendía latas de cerveza a un euro. Sé que lo que yo le ofrecía valía mucho más, pero me cansé de llevarla colgada como bolsas de la compra entre mis dedos cangrenados. Él de contento ha tocado su guitarra durante toda la noche y su guitarra a mí me ha bailado. Luego yo le he dado espectáculo a todo el mundo hasta que mi jarra ha dicho basta. Y he perdido la última cerveza agachada detrás de una zarza. Y al darme cuenta de que ya no tenía nada más que ofrecerle al arbusto, me he ido. He llegado a casa volando de puntillas, mucho más ligera de lo normal. Había olvidado lo fácil que es dormir cuando no tienes nada. Mañana sin prisas empezaré de nuevo las puntillas de la cordura. Aún me quedan dos meses.

Posted by La Sole at 22:03:33 | Permanent Link | Comments (0) |

18/06/07

Ya hace demasiado calor. He empezado con la rutina veraniega de quitarme los zapatos antes de poner los pies en el acelerador y el embrague. Conduzco con las ventanillas bajadas. También me he cortado un poco más el pelo, y me pongo más crema hidratante. Me preparo ensalada de pasta, en vez de una sopa calentita. Cada tarde entre cigarros y una charla me bebo un granizado, porque el cortado con hielo no me gusta. La temperatura del agua de la ducha va bajando y ya no soporto ponerme calcetines. Ayer abrí la ventana antes de dormirme para oír el ruido del agua de la piscina del vecino, y cuando ando por la calle ya veo al otro vecino con la cabeza en la ventana y la tele encendida.

 

Todo cambia, pero los exámenes aún siguen...

 

... y les festes majors sembla que no vulguin arribar.

Posted by La Sole at 22:51:54 | Permanent Link | Comments (4) |

04/06/07

Tingues present que cal buscar ELS TRES PEUS AL GAT,

anar més enllà de tot plegat.

No t'ho pensis més, perquè la vida no és res més,

que petits moments que et montes tú mateix.

I no és un error ser rebuscat,

el problema el té el qui amb tot s'ha conformat.

Posted by La Sole at 19:03:14 | Permanent Link | Comments (1) |

02/06/07

No sóc la Núria. No sóc la filla de muns pares, ni la germana de ma germana. No sóc la que condueix un fordfy, ni sóc la del pèl curt. No sóc la Sole. No sóc estudiant. No sóc la que va sortir amb. No sóc la filla del de cal bou. Ni sóc un pronom personal. Sóc moltes coses, però res de tot això.

 BSO: 'L'autre bout du monde' de Emily Loizeau

Posted by La Sole at 13:33:22 | Permanent Link | Comments (0) |