Aug 21 2009

Hechos reales

Se estaba meando desde hacía rato. Agesandros le repetía que se aguantase, que aún le faltaba un rato de trabajo. La Venus entrelazó sus piernas con fuerza, sus muslos estaban totalmente tensos de deseo miccional. Agesandros esculpiendo el velo insinuador de su formalidad femenina, le dijo, aguanta cariño. Ella se presionó la bufeta fuertemente con las manos. El se paró. Puso esa cara de machista amo de todo lo suyo y lo del vecino también. Aparta, esas manos de ahí!, ponte como te he dicho, le gritó. Venus le miraba con compasión. El pánico le corría por las vetas de su mármol más profundo. Petrificada se quedó.

Pedacitos por todo el suelo de la manzana del Juicio de Paris, que Venus sostenía en su mano izquierda. Agesandros le cortó los brazos a la preciosa Venus de Milo. Ese escultor egocéntrico griego y sodomita dónde los haya, no soportó ver a su mujer escondiéndole su mejor parte de la obra, su preciado trapito de seda en piedra blanca.

 

Bso: Hostal Pimodan_Lori Meyers


Aug 11 2009

Abrí la puerta al señor en cuestión. Y en cuestión de minutos me habló de su muerte, de cómo la sintió mucho antes y en fin, del cuchillo, me contó que se lo compró por el teletienda. No hace falta invertir mucho en una muerte poética, las palabras son gratis. Así que devolvió el cuchillo, y se recortó una pistola de papel, la tiró. Prefería una escopeta. No le quedaba suficiente cartón, y dejó de beber agua. Esperar un día entero a que la lengua se te hinche lo suficiente como para que se te obstruya la entrada de aire es demasiado tiempo. Se puso a correr por el vecindario. Oyó a Cesaria Evora. Y así entró en mi casa.

_Señor, No tengo agua. Justo ahora salía a comprar.

_No, no quiero agua. Sólo quería morir en compañía.


Aug 11 2009

Y llegó el séptimo día, conciencia en mano.

Perdí mis llaves, la cartera y el Pilot negro.

Y hoy lo encuentro todo.

Y hoy no se en que día estamos.

Y aún no me creo nada de lo que pasó.

Bocetos de un hombre tímido en motocicleta.

Encima de la cama, intacta.

Hace siete días que no duermo en ella.

Las llaves, la cartera, el Pilot, no me sirven para nada.

Ya no me acuerdo de lo que quería decir.

En los bolsillos. Tengo la mala sensación de dejarme algo.

Qué decir, mejor me callo.