Hechos reales
Se estaba meando desde hacía rato. Agesandros le repetía que se aguantase, que aún le faltaba un rato de trabajo. La Venus entrelazó sus piernas con fuerza, sus muslos estaban totalmente tensos de deseo miccional. Agesandros esculpiendo el velo insinuador de su formalidad femenina, le dijo, aguanta cariño. Ella se presionó la bufeta fuertemente con las manos. El se paró. Puso esa cara de machista amo de todo lo suyo y lo del vecino también. Aparta, esas manos de ahí!, ponte como te he dicho, le gritó. Venus le miraba con compasión. El pánico le corría por las vetas de su mármol más profundo. Petrificada se quedó.
Pedacitos por todo el suelo de la manzana del Juicio de Paris, que Venus sostenía en su mano izquierda. Agesandros le cortó los brazos a la preciosa Venus de Milo. Ese escultor egocéntrico griego y sodomita dónde los haya, no soportó ver a su mujer escondiéndole su mejor parte de la obra, su preciado trapito de seda en piedra blanca.
Bso: Hostal Pimodan_Lori Meyers
October 15th, 2009 at 1:09 am
Yiha! Fifty per cent baby!!!! jajjajaja!